La articulación del tobillo

Original Author - Dr Oliver Jones.

Last updated enero 2, 2026
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La articulación del tobillo (o articulación talocrural) es una articulación sinovial situada en la extremidad inferior. Está formada por los huesos de la pierna (tibia y peroné) y del pie (astrágalo).

Desde el punto de vista funcional, se trata de una articulación de tipo bisagra que permite la dorsiflexión y la flexión plantar del pie.

En este artículo analizaremos la anatomía de la articulación del tobillo: sus superficies articulares, ligamentos, movimientos y correlaciones clínicas.

Ilustración anatómica de la tibia, el peroné y el astrágalo de la articulación del tobillo; se indica que no se incluye el calcáneo.

Fig. 1: los huesos de la articulación del tobillo: tibia, peroné y astrágalo. Cabe señalar que el calcáneo no se considera parte de la articulación del tobillo.


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Superficies articulares

La articulación del tobillo está formada por tres huesos: la tibia y el peroné de la pierna, y el astrágalo del pie:

La tibia y el peroné están unidos por unos ligamentos tibiofibulares muy resistentes. Juntas forman una cavidad con forma de horquilla, recubierta de cartílago hialino. Esta cavidad se conoce como «mortaja».

El cuerpo del astrágalo encaja perfectamente en la mortaja formada por los huesos de la pierna. La parte articular del astrágalo tiene forma de cuña: es ancha en la parte anterior y estrecha en la posterior:

  • Flexión dorsal: la parte anterior del astrágalo queda encajada en la cavidad articular, lo que confiere mayor estabilidad a la articulación.
  • Flexión plantar: la parte posterior del astrágalo queda encajada en la cavidad articular, y la articulación es menos estable.
Esquema de la cavidad en forma de horquilla de la articulación del tobillo, formada por la tibia y el peroné.

Fig. 2: radiografía de una articulación del tobillo normal. Fíjate en la cavidad en forma de corchete que forman la tibia y el peroné.

Ilustración anatómica del hueso astrágalo en la articulación del tobillo, en la que se destaca su amplia estructura anterior, que proporciona estabilidad en la dorsiflexión.

Fig. 3: el astrágalo. Es ancho en su parte anterior, lo que refuerza la articulación durante la dorsiflexión.


Ligamentos

Hay dos grupos principales de ligamentos que se originan en cada maléolo.

Ligamento medial

El ligamento medial (o ligamento deltoide) se inserta en el maléolo medial (una protuberancia ósea que sobresale de la cara medial de la parte distal de la tibia).

Está formado por cuatro ligamentos que se extienden en forma de abanico desde el maléolo y se insertan en el astrágalo, el calcáneo y el hueso navicular. La función principal del ligamento medial es impedir la eversión excesiva del pie.

Ligamento lateral

El ligamento lateral se origina en el maléolo lateral (una protuberancia ósea que sobresale de la cara lateral de la parte distal del peroné).

Impide la inversión excesiva del pie y está formado por tres ligamentos distintos e independientes:

  • Ligamento talofibular anterior: se extiende entre el maléolo lateral y la cara lateral del astrágalo.
  • Ligamento talofibular posterior: se extiende entre el maléolo lateral y la cara posterior del astrágalo.
  • Ligamento calcaneofibular: se extiende entre el maléolo lateral y el calcáneo.
Diagrama que ilustra los ligamentos de la articulación del tobillo.

Fig. 4: ligamentos de la articulación del tobillo.

Relevancia clínica: El «anillo» del tobillo

La articulación del tobillo y los ligamentos asociados pueden visualizarse como un anillo en el plano coronal:

  • La parte superior del anillo está formada por las superficies articulares de la tibia y el peroné.
  • La parte inferior del anillo está formada por la articulación subtalar (entre el astrágalo y el calcáneo).
  • Los lados del anillo están formados por los ligamentos medial y lateral.

Un anillo, cuando se rompe, suele partirse en dos (la mejor forma de ilustrarlo es con una pastilla de menta Polo: es muy difícil romper un lado sin romper el otro).

Al tratar una lesión en la articulación del tobillo, el médico debe tener esto en cuenta. Por ejemplo, una fractura de la articulación del tobillo puede ir acompañada de una lesión de los ligamentos (que no se apreciaría en una radiografía).


Movimientos y músculos implicados

La articulación del tobillo es una articulación en bisagra, que permite el movimiento en un solo plano.

Por lo tanto, la flexión plantar y la flexión dorsal son los principales movimientos que se producen en la articulación del tobillo. La eversión y la inversión se producen en las demás articulaciones del pie, como la articulación subastragalina.

  • Flexión plantar: es la acción que realizan los músculos del pierna (gastrocnemio, sóleo, plantar y tibial posterior).
  • Flexión dorsal: provocada por los músculos del (tibial anterior, extensor largo del dedo gordo del pie y extensor largo de los dedos).

Irrigación neurovascular

La irrigación arterial de la articulación del tobillo proviene de las ramas maleolares de las arterias tibial anterior, tibial posterior y peroneo.

La inervación corre a cargo de los nervios tibial, peroneo superficial y peroneo profundo.


Relevancia clínica: esguince de tobillo

Un esguince de tobillo consiste en un desgarro parcial o completo de los ligamentos de la articulación del tobillo. Suele producirse por una inversión excesiva del pie en flexión plantar y con el peso del cuerpo apoyado en él.

El ligamento lateral es más propenso a sufrir lesiones por dos razones principales:

  • El ligamento lateral es más débil que el ligamento medial.
  • El ligamento lateral se opone a la inversión.

El ligamento talofibular anterior es el ligamento lateral con mayor riesgo de sufrir daños irreversibles.

Relevancia clínica: fractura-luxación de Pott

La fractura de Pott es un término que se utiliza para describir una fractura bimaleolar (maléolos medial y lateral) o trimaleolar (maléolos medial y lateral, y parte distal de la tibia).

Este tipo de lesión se produce por una eversión forzada del pie. Se desarrolla en una serie de etapas:

  • La eversión forzada ejerce tracción sobre los ligamentos mediales, lo que provoca una fractura por avulsión del maléolo medial.
  • El astrágalo se desplaza lateralmente, provocando la rotura del maléolo lateral.
  • Luego, la tibia se desplaza hacia delante, lo que provoca el desprendimiento de la parte distal y posterior contra el astrágalo.
Fractura bimaleolar del tobillo en la que se aprecian el peroné y la tibia.

Fig. 5: Fractura bimaleolar del tobillo. 1
Peroné, 2 – Tibia.

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