La articulación de la muñeca (también conocida como articulación radiocarpiana) es la unión entre el radio y los huesos del carpo de la mano. Se trata de una articulación sinovial condílea que marca la zona de transición entre el antebrazo y la mano. En este artículo analizaremos la anatomía de la articulación de la muñeca: su estructura, su sistema neurovascular y sus correlaciones clínicas. Pro Feature - 3D Model You've Discovered a Pro Feature Access our 3D Model Library Explore, cut, dissect, annotate and manipulate our 3D models to visualise anatomy in a dynamic, interactive way. Learn More Estructura anatómica Superficies articulares La articulación de la muñeca está formada por una articulación entre: La extremidad distal del radio y el disco articular. Fila proximal de los huesos del carpo (excepto el pisiforme). En conjunto, los huesos del carpo forman una superficie convexa que encaja en la superficie cóncava del radio y del disco articular. El cúbito no se articula con los huesos del carpo debido a la presencia de un ligamento fibrocartilaginoso, el disco articular. En cambio, el cúbito se articula con el radio justo proximal a la muñeca, en la articulación radiocubital (o radioulnar) distal. By TeachMeSeries Ltd (2026) Fig. 1: Superficies articulares de la articulación de la muñeca. Cápsula articular La cápsula articular de la articulación de la muñeca se inserta al radio, al cúbito y a la fila proximal de los huesos carpianos. En su interior está recubierta por una membrana sinovial, que produce líquido sinovial para reducir la fricción entre las estructuras articulares. Ligamentos Hay cuatro ligamentos principales situados en la articulación de la muñeca: Ligamento radiocarpiano palmar: situado en la cara palmar (anterior) de la articulación. Pasa desde el radio hasta ambas filas de los huesos carpianos. Su función, además de aumentar la estabilidad, es garantizar que la mano acompañe el movimiento del antebrazo durante la supinación. Ligamento radiocarpiano dorsal: se encuentra en la cara dorsal (posterior) de la mano. Pasa desde el radio hasta ambas filas de los huesos carpianos. Contribuye a la estabilidad de la muñeca, pero también garantiza que la mano siga el movimiento del antebrazo durante la pronación. Colateral cubital (o ulnar): se extiende desde la apófisis estiloides del cúbito hasta el hueso piramidal y el pisiforme. Sirve para evitar una desviación radial (lateral) excesiva de la mano. Colateral radial: se extiende desde la apófisis estiloides del radio hasta el escafoides y el trapecio. Su función es evitar una desviación cubital (o ulnar) (medial) excesiva de la mano. By TeachMeSeries Ltd (2026) Fig. 2: Vista palmar de los ligamentos de la articulación de la muñeca. Pro Feature - Dissection Atlas Superficial dissection of the hand and wrist - demonstrating the median nerve, ulnar nerve and arterial supply. Superficial dissection of the hand and wrist - demonstrating the median nerve, ulnar nerve and arterial supply. You've Discovered a Pro Feature Access our Dissection Image Library Enhance your understanding with high-resolution dissection images showcasing real-life anatomy. Learn More Movimientos La muñeca es una articulación sinovial elipsoidea (condílea), que permite el movimiento a lo largo de dos ejes. Esto significa que la articulación de la muñeca permite movimientos de flexión, extensión, aducción y abducción. Todos los movimientos de la muñeca los realizan los músculos del antebrazo. Flexión: producida principalmente por el flexor cubital (o ulnar) del carpo y el flexor radial del carpo, con la ayuda del flexor superficial de los dedos. Extensión: la realizan principalmente los extensores radial largo y radial corto del carpo, así como el extensor cubital (o ulnar) del carpo, con la ayuda del extensor de los dedos. Aducción: producida por el extensor cubital (o ulnar) del carpo y el flexor cubital (o ulnar) del carpo. Abducción: producida por el músculo abductor largo del pulgar, el flexor radial del carpo, el extensor radial largo del carpo y el extensor radial corto del carpo. Movilidad y estabilidad La articulación de la muñeca es una articulación altamente móvil que permite que la mano se mueva en varias direcciones. Por eso, la articulación de la muñeca es propensa a sufrir lesiones. La articulación de la muñeca mantiene cierta estabilidad gracias a los ligamentos intrínsecos y extrínsecos. Los ligamentos carpianos intrínsecos, pequeños ligamentos situados entre los huesos del carpo, son ligamentos cortos que aportan estabilidad, pero que, debido a su pequeño tamaño, se lesionan con facilidad si se someten a una fuerza excesiva o a una torsión. Los ligamentos extrínsecos, entre los que se incluyen los ligamentos radiocarpianos palmar y dorsal y los ligamentos colaterales radial y cubital (o ulnar), son más resistentes y proporcionan estabilidad desde el radio y el cúbito hacia los huesos del carpo de la muñeca. Arriba se describen con más detalle. Irrigación sanguínea La articulación de la muñeca recibe irrigación de las ramas de los arcos carpianos dorsal y palmar, que se originan en las arterias cubital (o ulnar) y radial (para más información, consulta irrigación sanguínea de la extremidad superior»). Inervación La inervación de la muñeca está dada por ramas de tres nervios: Nervio mediano: rama interósea anterior. Nervio radial: rama interósea posterior. Nervio cubital (o ulnar): rama profunda y rama dorsal. Relevancia clínica: Lesiones en la articulación de la muñeca Fractura del escafoides El escafoides de la mano es el hueso del carpo que se fractura con mayor frecuencia, normalmente al caer sobre la mano extendida (FOOSH). En una fractura del escafoides, el indicador clínico característico es el dolor y el dolor a la palpación en la tabaquera anatómica . El escafoides corre un riesgo especial de sufrir necrosis avascular tras una fractura debido a su denominada «irrigación sanguínea retrógrada», que se produce a través de su extremo distal. Esto significa que una fractura en la parte media (o «cintura») del escafoides puede interrumpir la irrigación sanguínea de la parte proximal de este hueso, lo que lo deja sin irrigación sanguínea. Los pacientes con una fractura del escafoides no diagnosticada tienen probabilidades de desarrollar osteoartritis de la muñeca en el futuro. By Gilo1969 (Own work) [CC-BY-SA-3.0], via Wikimedia Commons Fig. 3: Radiografía de una fractura del escafoides. Adapted from work by Iiibalesiii [CC BY-SA 4.0] Fig. 4: La irrigación sanguínea del hueso escafoides discurre de distal a proximal. Luxación anterior del semilunar Esto puede ocurrir al caer con la muñeca en dorsiflexión. El hueso semilunar se desplaza anteriormente y comprime el túnel carpiano, lo que provoca los síntomas del síndrome del túnel carpiano. Esto se manifiesta clínicamente como parestesia en la distribución sensorial del nervio mediano y debilidad de los músculos tenares. El hueso semilunar también puede sufrir necrosis avascular, por lo que es necesario recibir atención médica inmediata por la fractura. Fractura de Colles La fractura de Colles es la fractura más frecuente de la muñeca y se produce al caer sobre la mano extendida. El radio se fractura y el fragmento distal se desplaza posteriormente. La apófisis estiloides del cúbito también puede resultar dañado y, en la mayoría de los casos, se produce una avulsión. Esta afección clínica provoca lo que se conoce como la «deformidad de tenedor». Rate This Article