La tibia

Original Author - Dr Oliver Jones.

Last updated diciembre 29, 2025
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La tibia es el hueso principal de la pierna y constituye lo que comúnmente se conoce como «espinilla» o «canilla».

Se expande en sus extremos proximal y distal, articulándose respectivamente con las articulaciones de la rodilla y el tobillo. La tibia es el segundo hueso más grande del cuerpo y constituye una estructura clave de soporte de peso.

En este artículo analizaremos la anatomía de la tibia: sus puntos de referencia óseos, sus articulaciones y sus correlaciones clínicas.

Visión general de la tibia en el esqueleto humano.

Fig. 1: Visión general de la tibia en el esqueleto humano.


Pro Feature - 3D Model

Proximal

La tibia proximal se ensancha gracias a los cóndilos medial y lateral, que ayudan a la carga de peso. Los cóndilos forman una superficie plana, conocida como la meseta tibial. Esta estructura se articula con los cóndilos femorales para formar la articulación clave de la articulación de la rodilla.

Entre los cóndilos se encuentra una región denominada eminencia intercondílea, que se proyecta superiormente a ambos lados formando los tubérculos intercondíleos medial y lateral. Esta zona es el principal sitio de inserción de los ligamentos y los meniscos de la articulación de la rodilla. Los tubérculos intercondíleos de la tibia se articulan con la fosa intercondílea del fémur.

Ilustración de la meseta tibial y los cóndilos de la tibia, en la que se muestra su articulación con los cóndilos femorales en la articulación de la rodilla.

Fig. 2: La meseta tibial. Los cóndilos tibiales se articulan con los cóndilos femorales para formar la articulación de la rodilla.

Diáfisis

La diáfisis de la tibia es prismática, con tres bordes y tres superficies: anterior, posterior y lateral. A los efectos de la brevedad, aquí solo se mencionan los bordes/las superficies anatómicas y clínicamente importantes.

  • Borde anterior: palpable subcutáneamente a lo largo de la superficie anterior de la pierna como en la espinilla. El aspecto proximal del borde anterior está marcado por la tuberosidad tibial, el sitio de inserción del ligamento rotuliano.
  • Superficie posterior: marcada por una cresta de hueso conocida como línea del sóleo. Esta línea da origen a parte del músculo sóleo y se extiende inferomedialmente hasta fusionarse con el borde medial de la tibia. Normalmente existe una arteria nutricia proximal a la línea del sóleo.
  • Borde lateral: también conocido como borde interóseo. Sirve como sitio de inserción para la membrana interósea que une la tibia y el peroné.
Puntos de referencia óseos de la diáfisis tibial, que ilustran las superficies anterior y posterior de la tibia.

Fig. 3: Puntos de referencia óseos de la diáfisis tibial.

Relevancia clínica: Acceso intraóseo

El acceso intraóseo es una forma de acceso vascular utilizada en situaciones de emergencia. Permite la administración de líquidos, hemoderivados y medicamentos directamente en la médula ósea.

El acceso intraóseo suele utilizarse en situaciones de emergencia cuando no es posible obtener acceso intravenoso. Hay dos sitios principales en la tibia que son adecuados para el acceso intraóseo:

  • Superficie anteromedial, entre dos y tres centímetros por debajo de la tuberosidad tibial.
  • Proximal al maleolo medial.

Las complicaciones del acceso intraóseo incluyen osteomielitis, fractura iatrogénica y síndrome compartimental. Las infusiones intraóseas deben suspenderse una vez que se haya conseguido acceso intravenoso.

Distal

El extremo distal de la tibia se ensancha para contribuir al soporte de peso.

El maleolo medial es una proyección ósea que se continúa inferiormente desde el aspecto medial de la tibia. Se articula con los huesos tarsianos para formar parte de la articulación del tobillo. En la superficie posterior de la tibia hay un surco por el que pasa el tendón del tibial posterior.

Lateralmente es la muesca peronea, donde el peroné está unido a la tibia, formando la articulación tibioperonea distal.

Relevancia clínica: Fracturas de la tibia

Las fracturas de la tibia son relativamente frecuentes. Existen dos tipos principales:

  • Traumatismo por una fuerza de gran intensidad: ocurre predominantemente en la población joven.
  • Traumatismos por una fuerza de poca intensidad o fracturas por insuficiencia: ocurre principalmente en personas mayores.

Las fracturas se producen más comúnmente en el tronco de la tibia y suelen asociarse con fracturas de peroné. Las fracturas de la tibia proximal se conocen como fracturas de meseta tibial. Los cóndilos pueden estar rotos y no es raro que haya lesiones en los meniscos y ligamentos de la rodilla. Estas fracturas se clasifican mediante la clasificación de Schatzker y, si presentan un gran desplazamiento, probablemente requerirán tratamiento quirúrgico.

Es importante vigilar a los pacientes en busca de signos de síndrome compartimental en las fases pre y postoperatoria.

En el tobillo, el maleolo medial puede fracturarse. Esto ocurre por una inversión forzada del tobillo: el talus (o astrágalo) es empujado contra el maléolo medial, lo que provoca una fractura en espiral. Esto rara vez ocurre de forma aislada y normalmente el maleolo lateral también se fractura, lo que produce potencialmente una fractura inestable que requiere tratamiento quirúrgico.

Fractura del maléolo medial en el tobillo de un niño, correspondiente a una fractura tipo III de Salter-Harris, con una placa de crecimiento normal resaltada.

Fig. 4: Fractura del maleolo medial (flecha negra) en un niño, donde la flecha blanca indica una placa de crecimiento normal. Esta es una fractura tipo III de Salter Harris.