Inervación simpática de la cabeza y el cuello

Written by Claire Williams

Last updated noviembre 6, 2025
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El sistema nervioso simpático es una división del sistema nervioso autónomo. Es involuntario y actúa junto con el sistema parasimpático para mantener la homeostasis del organismo.

Las funciones del sistema nervioso simpático están relacionadas con la respuesta de «lucha o huida».

En este artículo analizaremos la anatomía de la inervación simpática de la cabeza y el cuello: su estructura, su trayecto anatómico y sus correlaciones clínicas.


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Estructura anatómica y trayecto

Las fibras simpáticas que se dirigen a la cabeza y el cuello tienen su origen en la médula espinal. Tienen su origen en la región torácica (T1-6) y, por lo tanto, deben ascender para llegar a las estructuras de la cabeza y el cuello.

Tras salir de la médula espinal, las fibras se incorporan a la cadena simpática. Esta estructura se extiende desde la base del cráneo hasta el cóccix y está formada por fibras nerviosas y ganglios (agrupaciones de cuerpos celulares nerviosos). Hay tres ganglios de interés en esta cadena: los ganglios cervical superior, medio e inferior. Las fibras simpáticas establecen sinapsis con estos ganglios y las ramas posganglionares continúan hacia la cabeza y el cuello.

Cada uno de los tres ganglios está relacionado con arterias específicas de la cabeza y el cuello. Las fibras posganglionares discurren a lo largo de estas arterias (y sus ramas) para llegar a sus órganos diana.

Ahora analizaremos con más detalle la estructura y la función de los ganglios.

Nota: En algunas personas, el ganglio cervical medio suele estar ausente y el ganglio cervical inferior suele fusionarse con el primer ganglio torácico, formando el ganglio cervicotorácico. Además, los ganglios cervicales superior y medio suelen estar conectados entre sí.

Ganglio cervical superior

El ganglio cervical superior se sitúa posterior a la arteria carótida y anterior a las vértebras C1-C4. De él se originan varios nervios posganglionares importantes:

  • Nervio carotídeo interno: discurre a lo largo de la arteria carótida interna, formando un plexo nervioso. Las ramas del plexo carotídeo interno inervan estructuras del ojo, la arteria pterigopalatina y la propia arteria carótida interna.
  • Nervio carotídeo externo: discurre acompañando a la arteria carótida común y a la arteria carótida externa, y forma un plexo nervioso. Inerva el músculo liso de las arterias.
  • Nervio del plexo faríngeo: se une a ramas de los nervios vago y glosofaríngeo para formar el plexo faríngeo.
  • Rama cardíaca superior: contribuye al plexo cardíaco del tórax.
  • Nervios de los nervios craneales II, III, IV, VI y IX.
  • Ramos grises comunicantes: distribuyen fibras simpáticas a los ramos anteriores de C1-C4.
Ilustración de los ganglios cervicales superior, medio e inferior, relacionados con la inervación simpática de la cabeza y el cuello.

Fig. 1: Los ganglios cervicales superior, medio e inferior.

 

Ganglio cervical medio

En algunas personas no existe el ganglio cervical medio. Cuando está presente, se sitúa anterior a la arteria tiroidea inferior y a la vértebra C6. Sus fibras posganglionares son:

  • Ramos grises comunicantes: distribuyen fibras simpáticas a los ramos anteriores de C5 y C6.
  • Ramas tiroideas: discurren a lo largo de la arteria tiroidea inferior y distribuyen fibras a la laringe, la tráquea, la faringe y el esófago superior.
  • Rama cardíaca media: contribuye al plexo cardíaco del tórax.

Ganglio cervical inferior

El ganglio cervical inferior se sitúa anterior a la vértebra C7. En ocasiones se fusiona con el primer ganglio torácico y forman el ganglio cervicotorácico. De esta estructura se originan tres grupos de fibras posganglionares:

  • Ramos grises comunicantes: distribuyen fibras simpáticas a los ramos anteriores de C7, C8 y T1.
  • Ramas de las arterias subclavia y vertebral: estas inervan el músculo liso de dichas arterias.
  • Nervio cardíaco inferior: contribuye al plexo cardíaco del tórax.

Relevancia clínica: Síndrome de Horner

Las fibras simpáticas pueden estirarse o lesionarse a lo largo de su trayecto hacia la cabeza y el cuello. Si estos nervios se afectan de forma unilateral, se produce una tríada de síntomas conocida como síndrome de Horner:

  • Ptosis parcial: caída del párpado superior. Esto se debe a la parálisis del músculo tarsiano superior, cuya función es ayudar a abrir el párpado.
  • Miosis: constricción de la pupila. Esto se debe a la parálisis del músculo dilatador de la pupila, situado en el interior del ojo y encargado de dilatar la pupila.
  • Anhidrosis: disminución de la sudoración (que afecta al mismo lado del rostro que la lesión). Esto se debe a una pérdida de inervación de las glándulas sudoríparas del rostro.

El síndrome de Horner tiene múltiples causas. Entre ellas se incluyen lesiones medulares, traumatismos y el tumor de Pancoast (un cáncer que afecta al vértice pulmonar y puede comprometer los ganglios simpáticos).

Ilustración del síndrome de Horner izquierdo que muestra una ptosis parcial. Observa la ptosis parcial.

Fig. 2: Síndrome de Horner izquierdo. Observa la ptosis parcial.

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Tabla resumen

Ganglios Nivel vertebral Arterias implicadas Órgano(s) efector(es)
Ganglio cervical superior C1-C4 Arterias carótidas común, externa e interna
  • Globo ocular
  • Rostro
  • Glándulas nasales
  • Faringe
  • Glándulas del paladar y de la cavidad nasal
  • Glándulas salivales
  • Glándulas lagrimales
  • Glándulas sudoríparas
  • Glándula pineal
  • Músculo dilatador de la pupila
  • Músculo tarsiano superior
  • Cuerpo carotídeo
  • Corazón
  • Músculo liso arterial
Ganglio cervical medio C6 Arteria tiroidea inferior
  • Laringe
  • Tráquea
  • Faringe
  • Esófago superior
  • Corazón
  • Músculo liso arterial
Ganglio cervical inferior C7 Arterias vertebrales y subclavias
  • Corazón
  • Músculo liso arterial