Descripción general de los huesos del cráneo

Written by Ali Sparke

Last updated diciembre 15, 2025
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El cráneo es una estructura ósea que sostiene el rostro y forma una cavidad protectora para el cerebro. Está formada por numerosos huesos, que se desarrollan mediante osificación intramembranosa y están unidos por suturas (articulaciones fibrosas).

Los huesos del cráneo pueden dividirse en dos grupos: los del neurocráneo (que comprenden la bóveda craneal y la base del cráneo) y los del viscerocráneo (rostro).

En este artículo analizaremos la anatomía de los huesos del cráneo: su orientación, sus articulaciones y su relevancia clínica.

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Cráneo

El cráneo (también conocido como neurocráneo) está formado por la porción superior del esqueleto craneal. Envuelve y protege el encéfalo, las meninges y el sistema vascular cerebral.

Desde el punto de vista anatómico, el cráneo se puede dividir en dos partes: la bóveda y la base:

  • Bóveda craneal: formada por el hueso frontal, el occipital y los dos huesos parietales. También se conoce como «calvaria».
  • Base del cráneo: está formada por los huesos frontal, esfenoides, etmoides, occipital, parietal y temporal. Estos huesos se articulan con la primera vértebra cervical (atlas), los huesos faciales y la mandíbula.

Ilustración de los huesos de la calvaria y la base del cráneo.

Fig. 1: huesos de la calvaria y la base del cráneo.

Relevancia clínica: Fracturas craneales

Las fracturas de cráneo suelen deberse a un traumatismo contuso o a un traumatismo penetrante. Al analizar las fracturas craneales, una zona de importancia clínica es el pterión, una unión en forma de H entre los huesos temporal, parietal, frontal y esfenoides.

El pterión se superpone a la arteria meníngea media, y las fracturas en esta zona pueden lesionar el vaso. La sangre puede acumularse entre el cráneo y la duramadre, y formar un hematoma extradural.

Vista lateral del cráneo en la que se destaca el trayecto de las arterias meníngeas, con especial atención al pterión y a la arteria meníngea media anterior.

Fig. 2: vista lateral del cráneo, en la que se muestra el trayecto de las arterias meníngeas. Fíjate en el pterión, un punto vulnerable del cráneo, donde la arteria meníngea media anterior corre el riesgo de sufrir daños.

Esqueleto facial

El esqueleto facial (también conocido como viscerocráneo) sostiene los tejidos blandos del rostro.

Consta de 14 huesos que se fusionan para dar lugar a las de los ojos, las cavidades nasal y bucal, y los senos paranasales. El hueso frontal, que suele formar parte de la calvaria, a veces se incluye como parte del esqueleto facial.

Los huesos faciales son:

  • Cigomáticos (2): forman los pómulos del rostro y se articulan con los huesos frontal, esfenoides, temporal y maxilar.
  • Lagrimales (2): los huesos más pequeños del rostro. Forman parte de la pared medial de la órbita.
  • Nasales (2): dos huesos delgados situados en el puente de la nariz.
  • Cornetes nasales inferiores (2): situados en el interior de la cavidad nasal, estos huesos aumentan la superficie de la cavidad nasal, lo que incrementa la cantidad de aire inspirado que puede entrar en contacto con las paredes de la cavidad.
  • Palatinos (2): situados en la parte posterior de la cavidad oral y forman parte del paladar duro.
  • Maxilares (2): comprende parte de la mandíbula superior y el paladar duro.
  • Vómer: forma la cara posterior del tabique nasal.
  • Mandíbula: se articula con la base del cráneo en la articulación (ATM).
Vista anterior del esqueleto facial, en la que se destacan el vómer, el palatino y los cornetes nasales inferiores.

Fig. 3: vista anterior del rostro, en la que se muestran algunos de los huesos del esqueleto nasal. Los huesos vómer, palatino y los cornetes inferiores se encuentran en la parte profunda del rostro.

Relevancia clínica: Fracturas faciales

Las fracturas del esqueleto facial son relativamente frecuentes y suelen deberse, sobre todo, a accidentes de tráfico, peleas y caídas.

Los cuatro tipos más comunes de fracturas faciales son:

  • Fractura nasal: la fractura facial más frecuente, debida a la posición prominente de los huesos nasales en el puente de la nariz. A menudo se produce una inflamación considerable de los tejidos blandos y epistaxis asociada.
  • Fractura del maxilar superior: asociada a un traumatismo violento. Las fracturas que afectan a los huesos maxilares se clasifican según la clasificación de Le Fort, que va del 1 al 3.
  • Fractura de mandíbula: suele ser bilateral y se produce directamente en el lado del traumatismo e indirectamente en el lado contralateral debido a la transmisión de fuerzas. Entre los síntomas clínicos se incluyen dolor en la zona de la fractura y una desalineación de los dientes (maloclusión).
  • Fractura del arco cigomático: asociada a un traumatismo en el lado del rostro. Las fracturas con desplazamiento pueden dañar el nervio infraorbitario cercano, lo que provoca parestesia ipsilateral en la mejilla, la nariz y el labio.

Fig. 4: reconstrucción en 3D de una fractura conminuta del hueso nasal.

Suturas del cráneo

Las suturas son un tipo de articulación fibrosa exclusiva del cráneo. Son fijas y se sueldan por completo alrededor de los 20 años.

Estas articulaciones son importantes en el contexto de los traumatismos, ya que constituyen puntos de posible debilidad en el cráneo. Las principales suturas del cráneo adulto son:

  • Sutura coronal: une el hueso frontal con los dos huesos parietales.
  • Sutura sagital: une entre sí los dos huesos parietales.
  • Sutura lambdoidea: une el hueso occipital a los dos huesos parietales.

En los recién nacidos, las suturas óseas, que aún no se han fusionado por completo, dan lugar a espacios membranosos entre los huesos, conocidos como fontanelas. Las dos fontanelas principales son:

  • Fontanela frontal: situada en la unión de las suturas coronal y sagital.
  • Fontanela occipital: situada en la unión de las suturas sagital y lambdoidea.
Ilustración de las principales fontanelas y suturas del cráneo humano.

Fig. 5: las principales fontanelas y suturas del cráneo.